Te alimentó con el maná

El texto de Mateo 4, 4 que ha orientado nuestras reflexiones, es una cita textual del libro del Deuteronomio que hace un repaso o recuento del camino del pueblo judío por el desierto a lo largo de cuarenta años.

Conocemos la frase de no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios con la que se nos alienta a recordar que la vida del ser humano está más allá de las realidades humanas. Sabemos que Dios quiere para nosotros una vida digna y plena, no solo en el cielo, en la eternidad, sino aquí mismo en la tierra, mientras peregrinamos a la casa del Padre.

Por eso hemos meditado sobre la responsabilidad que Jesús nos impone sobre el necesitado y todos los hombres y mujeres que sufren; no podemos pasar a su lado y pretender que todo está bien.

Ahora bien, el texto del Deuteronomio en el que se basa la afirmación de Jesús, nos pide profundizar un poco más sobre los cuidados que Dios tiene para con sus fieles; el texto habla de que Dios ‘te hizo pasar hambre, pero después te alimentó con el maná.’ (Dt 8,3a)

Con esta afirmación se da a entender que Dios es quien provee del verdadero alimento de sus hijos, que no los deja solos, ni los olvida, ni les da la espalda. Dios permite que pasemos hambre, pero no nos deja desfallecer por completo.

Solo así el pueblo de Israel pudo darse cuenta de que el ser humano no vive solo de pan, sino que la palabra de Dios también es alimento que nutre, da fuerza, vigor y valor.

El texto da a entender que fue la palabra de Dios y la presencia divina la que sostuvo al pueblo en su peregrinar por el desierto durante cuarenta años. La vida humana es más que solo cuerpo y pulsaciones, es Dios quien sostiene y ofrece la verdadera vida. Jesús se reconoce como pan que da la vida, como pan bajado del cielo para ofrecer vida eterna.

¿QUÉ DEBO HACER?

Trabajar con empeño por el pan de cada día, ser generoso y compartirlo con el necesitado, pero sin olvidar que también hay que trabajar con mucho empeño para ganar el pan de Dios y merecer sentarnos en su banquete divino. Jesús es el verdadero maná y es el Padre quien nos lo da.

5 respuestas a «Te alimentó con el maná»

  1. Amen. Que no muera la esperanza del Cristiano. Apesar de las dificultades , carencias, dolor y enfermedades que experimentamos en esta vida no olvidemos que lo que verdaderamente necesitamos ya nos fue entregado a nosotros que es su vida divina para vivir en eterna amistad con Dios. Perseveremos en esta vida como El lo hizo hacia el camino de la cruz. Manteniendonos obedientes y confiando en El Padre. Que El Señor nos ayude.

  2. Dejar que la PALABRA de DIOS sea vida en nuestros corazones y su PRESENCIA EUCARÍSTICA el alimento que nos sostenga en nuestro caminar a su Encuentro .

  3. Que el Señor es el dador de todo principalmente del pan de vida que es la palabra de Dios a través de las Sagradas Escrituras llegando a lectura diaria, de nuestra Iglesia Católica Cristiana y sobre todo en la Santa Eucaristía y de nuestros pastores para guiarnos y lo demas viene por añadidura con la total confianza en el dador de vida nuestro Señor

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