Cuando el que tiene hambre es Jesús

Uno de nuestros pasajes favoritos entre los evangelios es aquel de Mateo en el que Jesús reta a la gente a confiar plenamente en Dios cuando dice: No se preocupen por su vida sobre qué comerán o con qué se vestirán.” (Mt 6,25), mostrándoles a las aves del cielo que no siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros, pero a las que el Padre celestial sustenta, abastece o da de comer. (Mt 6,26).

Según creemos entender, Dios le dará de comer a todos los hambrientos del mundo porque Dios es generoso, bondadoso, Padre providente y él sabe dar a manos llenas a todos los necesitados del mundo.

Pero, en el diario vivir y por las noticias y las redes sociales sabemos que a diario mueren de hambre miles de personas: niños, bebés, adolescentes, jóvenes de ambos sexos, adultos, ancianos. Entonces, ¿la certeza que tiene Jesús de que el Padre proveerá al necesitado es un error, una mentira, una falsedad, una manera de darnos falsas esperanzas? ¿es que Dios no es como Jesús nos enseña? Es aquí donde aparece la otra cara de la moneda: nuestra corresponsabilidad en el bien de los hermanos y hermanas que sufren.

El mismo Mateo nos dice que Jesús enseñó que, al final de los tiempos, cuando él venga a juzgar a todo hombre y mujer de todo tiempo y lugar, el juicio consistirá en evaluar el modo en que nosotros hayamos enfrentado el dolor, el sufrimiento, la necesidad del otro.

El juicio se definirá sobre las acciones que las personas implementemos para bajar de la cruz a los crucificados de nuestro tiempo. Es Jesús quien tiene hambre, sed, quien no tiene techo y está desnudo. Sus sufrimientos son innumerables, pues son millones los que sufren.

No es Dios quien mandará milagrosamente kilos de pan, carne y leche: somos nosotros los que debemos proveer de alimento al que no lo tiene, y dar cobijo al migrante, y estar presente para el enfermo y el encarcelado.

¿QUÉ DEBO HACER?

Evitar caer en la indolencia del que espera que Dios resuelva los males, dolores y sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Eso es algo que nos corresponde a ti y a mí realizar. Si nosotros no somos compasivos con el que sufre, no podemos esperar que Dios se compadezca de alguien que no se conmueve ante el dolor y el sufrimiento de Jesús.

10 respuestas a «Cuando el que tiene hambre es Jesús»

  1. Somos nosotros los llamados a dar de comer y dar esperanza y Alegría al que la necesita que son muchos. Para poder lograr esa misión que es la que Dios quiere debemos meditar El Evangelio y frecuentar los Sacramentos para que sea El Espíritu Santo quien me impulse día a día a ir más allá de las 4 paredes del Templo, a las periferias que es el altar de los laicos. Dios los bendiga.

  2. He sido testigo vivo de la misericordia de Dios, y aunque se que es super difícil y nunca lograré entenderla, se que existe y he sido objeto de ella, por eso y por otras muchas cosas mas, siempre trato de ayudar al que necesita y acude a mi en ayuda.

  3. Al final el homrbre le cuesta creerle a Dios, todos nos sumergimos en las respuestas logicas, razonables. coherente, no las gracias que a diario derrama sobre nosotros.

  4. Es verdad todos debemos contribuir o compartir lo poco que tenemos para ayudar a los más necesitados en extrema pobreza, hoy le pido a Dios que me dé la capacidad de ayudar a otro con más necesidad.

  5. En nosotros está el ser misericordioso así como el Padre es misericordioso , tener compasión es darle al necesitado ,porque de nuestras obras nos pedirá cuenta el Señor , ? Qué hiciste por tu hermano ?, Vivir para servir , sensibilidad con el hermano , solidario cómo la Virgen y Madre de Dios.

  6. No esperemos que nos sobre para compartir, recordemos que la misericordia de Dios es infinita y él nunca nos desampara, yo soy testigo de su amor, de que nunca se separa de nuestra vida, seamos agradecidos con Dios y también ayudemos a quien se acerque a nosotros, visitemos a los enfermos, a los ancianos para llevar un rayo de luz de esperanza y el amor de Dios.

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