Ahí tienen a un comilón y a un borracho

Las narraciones de los evangelistas están llenas no solo de las acciones y palabras de Jesús, sino también de las palabras de otros personajes: discípulos, gente o de los mismos autores. Uno de estos versos que pasamos inadvertidos nos lo ofrecen, casi con el mismo vocabulario Mateo y Lucas.

La gente criticaba al Bautista porque no comía ni bebía y decían que tenía un demonio (Mt 11,18; Lc 7,33), en cambio, de Jesús, que sí comía y bebía, como si estuviera en una constante fiesta, de él afirmaban: Ahí tienen un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores (Mt 11,19, a-b; Lc 7,34); esto disgustaba de alguna manera a Jesús porque la gente buscaba maneras de no adherirse ni a las exigencias del Bautista ni a las exigencias propias, buscando siempre excusas para permanecer los mismos.

Pero, el comentario de la gente que describe a Jesús como comilón y borracho, habla mucho de él, dice muchas cosas sin que nosotros nos demos por enterados. Es verdad que la gente puede ser sarcástica y exagerar las cosas llamando borracho a alguien que casi no toma o glotón a alguien que casi no come, pero, la mayoría de las veces, si llaman a alguien borracho o glotón es porque en verdad bebe mucho o come mucho.

Jesús fue un hombre que vivió permanentemente de fiesta, festejado con la gente, sus amigos, allegados, seguidores, discípulos y con gente externa a su círculo. En la mesa de Jesús todos eran bienvenidos: incluidos la gente de muy mala reputación, esos que te queman si andas con ellos o si te dejas ver a su lado. Pero a Jesús esto nunca le incomodó, jamás le disgustó ser reconocido con el apodo de ‘amigo de publicanos y pecadores’.

El verdadero discípulo de Jesús se enorgullece de recibir y acoger a gente que otros desprecian, rechazan, marginan o condenan y no solo eso, se sienta con ellos a la mesa y celebra tantas cosas buenas que hay en la vida y que no todos disfrutan.

¿QUÉ DEBO HACER?

Aprender de Jesús a admitir a cualquier persona en tu grupo, tu círculo, tu familia. No es fácil, claro, pero es un reto que él impone. Las redes sociales nos lanzan retos tontos (y peligrosos), y los cumplimos. ¿Por qué Jesús no nos puede proponer un reto que en verdad de constancia de nuestra valía y talante?

8 respuestas a «Ahí tienen a un comilón y a un borracho»

  1. Intentaré parecerne a El, en lo comilon y borracho, ya lo supera mi actuar, y sin embargo tratare de aceptar ser el último en servirme y si no ajusta o me dan la parte que no me gusta, estaré bien y compartiré, comeré menos y amaré más, propósito a cumplir!

    1. Gracias, Padre por esta reflexión que Dios lo bendiga. Ahora me quedado con que en la mesa de Jesús, todos son bienvenidos, aún aquellos de mala reputación, yo me propongo no juzgar y que a Cristo, hay que compartirlo siempre. Amén

  2. Gracias Señor y Dios nuestro, por iluminar nuestro camino, ayúdanos a celebrar contigo el sacramento de la reconciliación…. Aumenta nuestra Fe,!!! 🙏 amén 🙏 amén 🙏 amén o

  3. en mi opinion no somos quienes para dividir o cuadrar reuniones de buenos y malos. Todos estamos en camino de hacernos cristianos o en proceso hacia la santidad

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